Cocina Japonesa

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Con una gran influencia china, la gastronomía japonesa ha llegado a ser muy conocida internacionalmente. Se caracteriza, principalmente, por sus elementos culinarios occidentales, platos comerciales (como el california roll) y las normativas que posee al momento de presentar el plato o consumirlo.

Gracias a su país vecino, importaron dos elementos que, en la actualidad, suelen ser asociados con la comida japonesa: la salsa de soja y la costumbre de utilizar palillos. Desde sus inicios, los japoneses se alimentaban con brotes de sojas, verduras hervidas y pescado. Posteriormente, en el siglo V D.C, el Budismo (religión predominante para la época) generó que gran parte de la población dejara de consumir carne, hecho que aún se puede ver en varios lugares del territorio.

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Luego, con el nacimiento del budismo Zen, se inculcó la cocina vegetariana de manera estricta. Sin embargo, hacia el año 1520 y gracias al trato con portugueses, los japoneses incorporan ingredientes como el cerdo, el pollo, los buñuelos, entre otros.

Es común que hoy en día (como suele suceder en todos los países) se puede apreciar como globalización ha provocado cambios en sus tradiciones culinarias y se han creado nuevas formas de cocinar incluyendo nuevos ingredientes.

Ahora, es habitual ver cómo los japoneses visitan a diario los mercados ya que el elemento principal que caracteriza su gastronomía es la frescura de sus ingredientes. Además, suelen cocinar por un periodo muy corto sus alimentos con el fin de mantener sus nutrientes.

A pesar de estar muy ligada a la comida china, la gastronomía japonesa posee características que nos dejan ver una gran diferencia. En este sentido, mantiene la esencia de la cocina asiática tradicional pero ha sabido adaptarse a otras culturas por lo que ahora es reflejo de excelencia en variedad. Para un japonés, el consumir la comida no sólo consiste en llevarla a la boca, el impacto visual que genere forma parte de su disfrute, por lo que se le da mucha importancia a la presentación y armonía de sus platos. Su base principal es el arroz, especialmente acompañado de platos secundarios como cremas o sopas.

Siguiendo sus más arraigadas tradiciones, la gastronomía japonesa goza de los siguientes platillos tradicionales:

Sushi: es el plato típico japonés por excelencia y la mayor representación culinaria del país a nivel internacional. Contrario a lo que muchos piensan, es un plato con base de arroz cocido que se adoba con vino de arroz, vinagre de arroz, azúcar y sal. «Sushi» es el término que se refiere al método de cocción del arroz, aunque su nombre se ha popularizado en referencia a los rollos de pescado, algas y verduras.

Onigiri: siguiendo la tradición de los platos de arroz, está el Onirigi. Una triángulo o bolo hecho a partir de este grano que se rellena de ciruela encurtida con salmón, kombu o atún y se cubre con toppings como salsas o algas.

Sashimi: es un platillo que consta de cortes finos de pescados y mariscos, generalmente crudos, que se sirven acompañados de salsa de soja, jengibre y wasabi.

Sopa de miso: nuevamente, estamos frente a una preparación que ha recorrido el mundo entero. Esta sopa se elabora con una pasta de semillas de soja fermentada con un hongo llamado Koji (miso). Hace honor a su nombre, el cual significa «Fuente del sabor» ya que también cuenta con ingredientes como el tofu, puerro, cebolleta o algas wakame.

En relación a las principales tres comidas del día, los japoneses las dividen de la siguiente manera:

Desayuno: el desayuno japonés es muy diferente a los que se pueden consumir en el resto del mundo, especialmente debido a su bajo contenido en grasas y su perfecto balance alimenticio. Predominan los platos pequeños y el uso de los cereales en preparaciones como Tamago Kake Gohan (arroz caliente que se corona con huevo crudo). También optan por proteínas como el Yakijake (salmón a la parrilla) o Shirasu (ensalada de pescado). Algo que no puede faltar en un típico desayuno japonés son las verduras encurtidas, nacionalmente conocidas como «Tsukemono».

Almuerzo: Japón es un país muy concurrido, por lo que sus pobladores han adoptado costumbres que les faciliten la rutina. Esto los llevó a crear lo que, actualmente, se conoce como «viandas diarios». En ellos, se preparan variantes rápidas de los los platos más tradicionales como el Udon (fideos gruesos de trigo en salsa tsuyu) o el Ramen (sopa de fideos con raciones de cerdo, verduras y huevo. Además, es posible encontrar la famosa Okonomiyaki, una tortilla muy parecida a la pizza que se prepara colocando masa de harina bajo una gran variedad de ingredientes como repollo, papas, alga nori, pescados, langostinos, tocino, puerros y más.

Cena: para la cena, los japoneses prefieren ir a un bar (izakaya) y tomar alguna bebida acompañada de platos en pequeñas cantidades como el Edamame (habas de soja verde con sal), rollitos de primavera, pollo frito japonés, tartar de atún, cocido japonés (rábano, huevo duro, patatas, tofu, konnyaku y paté de pescado) y más.

Con el fin de acompañar todos sus deliciosos platillos, se puede escoger cualquier de las siguientes bebidas típicas de Japón:
Sake: licor de arroz elaborado con agua de manantial.
Amazake: licor dulce de arroz con hongo koji.
Shochu: destilado a base de papa, trigo y arroz, condimentado con caña de azúcar.
Happoshu: bebida a base de malta.
Té verde de matcha.

Para finalizar, mencionamos los chefs japoneses más conocidos:

Yoshiro Narisawa.
Jiro Ono.
Seiji Yamamoto.
Harumi Kurihara.
Nobu Matsuhisa.

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