Cocina Mexicana

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Toda gastronomía es el resultado de años de historia y eventos que marcaron el curso de la evolución en el tratamiento de los alimentos o la forma de comer. México, un país con una vasta cultura, no se escapa de ello. Sus platillos más emblemáticos representan la forma de vida y tradiciones de sus habitantes, además de ser comúnmente asociados con lo que podrás encontrar al transitar sus calles.

La gastronomía mexicana ha sido enriquecida de diversas maneras. En primer lugar, tenemos los aportes recibidos durante el México Prehispánico. En esta época, podemos ver cómo predomina la caza, se crean utensilios para el aprovechamiento de semillas y se da inicio a la agricultura. Las culturas mixteca y zapoteca fueron pioneras en el área, y es a ellas a quienes se les otorga las primeras labores en cuanto a recolección de maíz, chile, calabaza, chía, amaranto, agave, jitomate, tomatillo. Esta actividad fue continuada por las siguientes civilizaciones, como los mayas.

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Luego, para el siglo VII; los pueblos del norte, centro y sur de México iniciaron relaciones comerciales que permitieron el intercambio de nuevos productos y se desarrollaron nuevas habilidades culinarias.

Posteriormente, gracias a las evidencias que hay sobre su existencia, se comenta que se descubre el cacao, específicamente a partir del 1900 a.C, y se declara un manjar que fortalece el comercio en el territorio.

Tras la conquista española, los europeos ingresaron al país nuevos ingredientes y técnicas propias de su cultura. Gracias a ello, se incorporaron nuevos ingredientes como el arroz, la avena, el orégano, el aceite de oliva, la canela, el café, la caña de azúcar, entre otros; e incrementó la popularidad del queso como un producto indispensable.

Luego de su independencia, la economía de México se vio muy afectada y esto repercutió en su cocina. Ya no se compraba carne de res por su alto precio y los platillos reflejaban el patriotismo mexicano, usando sus colores y sabores exóticos representativos. Las intervenciones francesas marcaron, igualmente, su gastronomía. La alta sociedad adoptó sus platillos, los cuales prontamente se fueron combinando con las particularidades del país.

Para el siglo XX, la revolución mexicana representó otro golpe para la economía y se volvió a fortalecer la cocina tradicional ya que esta era más barata. Sin embargo, para la post-revolución, el panorama cambió drásticamente; los restaurantes se tecnifican, se crean empresas refresqueras e industrias productoras de alimentos. Aunado a ello, se acogen estilos de vida acordes a las jornadas laborales y se incluye la comida rápida en conjunto con costumbres extranjeras.

Todos estos hechos históricos ha hecho de la gastronomía de México una de las más conocidas en todo el mundo. Esta se caracteriza por mantenerse firme a sus orígenes y usar ingredientes que han cultivado por años. Entre los principales están:

Maíz: Es el cereal más sembrado en el país. De hecho, se cultiva en 42 tipos diferentes y forma parte de la gran mayoría de las recetas tradicionales de la nación.

Chile: Este podría considerarse el ingrediente más versátil; se usa como guarnición, se consume como fruto, verdura, especias, en salsas o en bebidas.

Frijol: Existen 50 variedades distintas en el país. Es la legumbre consentida de la cocina mexicana.

Además de esos 3 ingredientes principales, las preparaciones mexicanas pueden contener trigo, arroz, aguacate, cacahuate, jitomate, limón, papaya, mango, plátano, tejocote, tomatillo, cebolla, ajo; especias como el achiote, la pimienta de tabasco, la hoja santa, la vainilla, el cilantro y la hierbabuena. También contiene nopal, quesos como el oaxaca o el de cabra, carnes de res, cerdo, venado, conejo, armadillo, tuza, iguana, tapir, pecar, pollo y codorniz; y, por supuesto, cacao.

Partiendo de esta amplia gama de alimentos, derivan los siguientes platos tradicionales mexicanos:

Chiles en Nogada: chile poblano relleno con picadillo y frutas, cubierto con crema de nuez, perejil y granada. Simboliza los colores de la bandera.

Mole: salsa de varios ingredientes vertida sobre carnes.

Tamales: hechos de maíz y envueltos con sus hojas.

Pozole: especie de sopa a base de granos de maíz blanco.

Tacos: tortillas crujientes rellenas de guisos, salsas y frijoles.

La rutina del ciudadano mexicano tradicional se divide de la siguiente manera:

Desayuno tradicional: Son muy variados. Las personas pueden comer el tradicional pan dulce (hecho con anís u otras especias) o platillos un poco más elaborados como los chilaquiles.

Almuerzo típico: Puede ser mole, pozole, enchiladas, tacos y más. No hay límites para los mexicanos. Pero, eso sí, caso todos incluyen frijoles.

Cena: Tamales, tortillas o elotes. Acompañados, comúnmente, por su clásico guacamole.

¿Con qué lo acompañan? México también posee su amplia variedad de bebidas, entre las que destacan:

Bebidas alcohólicas: mezcal, pulque, sotol, tepache, tejuino, cerveza y el licor nacional, el tequila (servido con limón y sal).

Bebidas no alcohólicas: aguas frescas (preparadas con frutos dulces o hierbas), chocolate caliente, atole (bebida a base de maíz cocido) y café.

Del mismo modo, las máximas representaciones culinarias del país son los chefs: Enrique Olvera, José Ramón Castillo, Patricia Quintana, Paulina Abascal, Daniela Soto-Inmes y muchos otros talentos con éxito tanto dentro como fuera de México.

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