El monte de las ánimas

Autor: Gustavo Adolfo Bécquer

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En Soria ha llegado el día de Todos los Santos y se cuenta una leyenda que tiene lugar en el llamado Monte de las Ánimas. Entre los Templarios, guerreros religiosos y los nobles de Castilla que contribuyeron a reconquistar la ciudad a los árabes, sucedió un conflicto de intereses, pues los primeros tenían acotado el monte donde reservaban caza, y los otros realizaron una batida en el coto.

Por lo tanto surgió una batalla entre ambos en aquel monte, que pronto se cubrió de cadáveres. Desde entonces se dice que la noche de los difuntos la campana de la capilla suena sola y los espíritus de aquellos muertos despiertan y luchan en una pelea fantástica.

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Rimas y Leyendas

Gustavo Adolfo Bécquer

Bécquer publicó Rimas y leyendas en formato folletín o novela por entregas, en un margen de seis años, de 1858 a 1864, en varios periódicos madrileños de la época, como «El Contemporáneo», en el que ejerció como redactor, o la «Crónica de Ambos Mundos» y «La América». Ese tipo de difusión condicionó en gran manera la temática y el momento de publicación de cada una.

El Monte de las Ánimas se publicó poco antes del día de Todos los Santos, Maese Pérez, el organista, en Navidad, y El miserere, en Semana Santa. Además, la publicación de algunos de ellos en varias entregas, como Rayo de Luna, hizo que su estructura variara un poco para mantener la intriga durante todo el relato.

Rimas

Gustavo Adolfo Bécquer

Rimas es el conjunto de poemas del escritor sevillano del ‘tardorromanticismo español’ que, reunido con ese título, fue publicado después de su muerte.

Obra universalmente reconocida como «la más honda y fina poesía del siglo XIX, en tono menor», fue ridiculizada por Núñez de Arce, elogiada por Antonio Machado, admirada por Alberti y Lorca,​ y homenajeada por Rubén Darío y Juan Ramón Jiménez.

Entre los estudios clásicos que sobre las «Rimas» se han realizado, pueden destacarse los de Rafael Montesinos, José Luis Cano o Luis Cernuda. En su aspecto formal (métrica y rima) es refrescante e innovadora la abundancia de rima asonante y versos libres.

Desde mi celda

Gustavo Adolfo Bécquer

Desde mi celda o «Cartas desde mi celda» es una colección epistolar publicada en el diario madrileño El Contemporáneo a lo largo de 1864.

Gustavo Adolfo se comprometió con El Contemporáneo para enviar una serie de cartas que con el título genérico «Desde mi celda» irían apareciendo en dicha publicación entre mayo y octubre de 1864. Ocho de ellas escritas en el monasterio de Veruela, y la última, escrita ya en Madrid.

El biógrafo y poeta sevillano Rafael Montesinos destaca la carta tercera, en la que Bécquer rememora y describe su infancia sevillana,​ aunque las más populares serían las más cercanas al estilo de las Leyendas, como la que describe la lapidación y espeluznante muerte de la tía Casca, acusada de brujería, o el relato fantasmagórico de la construcción del castillo de Trasmoz en una sola noche.

Leyendas de Bécquer

Gustavo Adolfo Bécquer

Las Leyendas de Bécquer son un conjunto de narraciones de carácter posromántico escritas y publicadas entre 1858 y 1865. Estas narraciones tienen un carácter íntimo que evoca el pasado histórico y se caracterizan por una acción verosímil con una introducción de elementos fantásticos o insólitos.

Fueron publicadas en periódicos madrileños de la época como El Contemporáneo o La América. Son más de veinte leyendas las escritas por el autor español, las cuales han pasado a formar parte de la literatura hispana y han sido reconocidas como hermosas piezas, por varios eruditos de la materia.

Los ojos verdes

Gustavo Adolfo Bécquer

Cuenta la historia de Fernando, un noble que, yendo de cacería, acierta a un ciervo que justo se cuela en una parte del bosque que se comentaba que estaba maldita, la Fuente de los Álamos.

Él va a buscar al animal y en el reflejo del agua alcanzó a ver unos ojos verdes que provocaron que perdiera la razón. Desde ese momento, salía todos los días de caza esperando encontrarse con la dueña de esos ojos. Su sirviente Íñigo, intrigado por su comportamiento, le pidió que le explicara qué pasaba.

Cuando se lo hubo contado, Íñigo le advirtió que se trataba del demonio que guardaba ese lugar. Ignorándole, Fernando volvió a la fuente y se encontró con la mujer de Los ojos verdes. Allí le confesó su amor y esta le respondió que podrían estar juntos, mientras se iba adentrando más en la fuente. Fernando intentó seguirla, se cayó dentro y se hundió en el agua.