Movimientos literarios: definición, características y tipos

Desde que el ser humano se dedica a la escritura, han existido tendencias que expresan el estilo de cada autor. Estas tendencias, conocidas como “movimientos literarios”, son el reflejo de cambios sociales, políticos y eventos de carácter global, como las guerras.

Las obras representativas de un movimiento suelen mostrar lo que ocurría en el mundo en el momento de su publicación, es decir, los artistas plasmaron su visión sobre la época en la que vivieron. 

La mayoría de las corrientes literarias nacieron dentro de movimientos culturales más amplios, en los que también se incluían el cine, la música, la pintura y otras actividades artísticas que compartían la misma tendencia ideológica.

¿Por qué es importante conocer los movimientos literarios? En esencia, es posible comprender mejor a los escritores detrás de tus obras favoritas, sus motivaciones y tener mayor contexto sobre las obras en sí.

Además, si eres escritor, puedes utilizar estas ideologías como inspiración para tus propias creaciones

¿Qué son los movimientos literarios?

Los movimientos literarios son las corrientes artísticas que permiten estudiar la literatura y sus tendencias. A través de este concepto, podemos clasificar las obras literarias y sus autores con base en sus similitudes estéticas, filosóficas y culturales.

De hecho, esta clasificación es lo que permite generar debates en torno a las obras.

Un movimiento literario está integrado por un grupo de escritores que comparten ideas similares y tienen un lenguaje común.

Sin embargo, es importante aclarar que los autores de un mismo movimiento no siempre se conocían o estaban de acuerdo en torno a un tema específico. Simplemente, formaban parte de un mismo sistema.

Los movimientos literarios pueden oponerse entre sí, o ser reacciones a otros movimientos previamente establecidos. Describen la evolución de las distintas vertientes literarias, y permiten registrar los cambios históricos de la literatura.

Por estas razones, cada movimiento es único y posee sentido propio.

Características de los movimientos literarios

La literatura es diferente a otras formas de arte más mediáticas, debido a que las obras deben atravesar un proceso de escritura, edición, publicación, distribución y, finalmente, pasan a manos del lector, quien puede apreciarla.

Por esa razón, cualquier movimiento literario únicamente puede analizarse echando un vistazo al pasado.

En general, la diferencia entre los distintos movimientos radica en la manera en la que cada uno concibe la literatura, sus objetivos y cómo debe aplicarse el lenguaje en la sociedad.

Algunos movimientos se especializaron en algunos géneros más que otros, por lo que existen personajes más destacados en la narrativa o la poesía, por ejemplo.

Las siguientes características te permitirán conocer la razón que motivó a las personas a crear cada movimiento y su desarrollo a lo largo de la historia.

Sentido propio

Cada movimiento literario tiene un sentido propio, debido a que ha sido influenciado por cambios sociales, pensamientos individuales o colectivos, expresiones artísticas y contextos políticos que son diferentes a los de los demás movimientos. 

Influencia de otras expresiones artísticas

La mayoría de los movimientos basados en la literatura surgieron en un momento histórico en el que se desarrollaron otras expresiones artísticas. Muchas tendencias literarias crecieron en paralelo con la poesía, la música o la pintura.

Intereses compartidos

Para que una corriente surja y se transforme en un movimiento literario, los autores y sus obras deben coincidir. El punto de coincidencia responde al hecho de que los autores comparten los mismos intereses o fundamentos.

Esto no significa que se conozcan o convivan en una misma ubicación. De hecho, muchos escritores desarrollan su estilo y clasifican sus obras con base en las características de los autores de otras épocas y países.

Temporalidad indefinida

No es posible limitar la existencia de un movimiento literario a un período específico, porque estaríamos apegándonos exclusivamente al pasado. 

Si bien estos movimientos surgieron como consecuencia de un momento histórico específico y es necesario ponerlos en retrospectiva para comprenderlos, su desarrollo y evolución también fue motivado por fenómenos literarios y escuelas de pensamiento.

Gracias a ello, podemos contar hoy en día con información suficiente sobre cada movimiento, no solo para estudiarlo y comprender la evolución de la literatura, sino para influenciarnos en ellos a la hora de crea.

Tipos de movimientos literarios

Debido a que cada movimiento literario tiene sentido propio, no existe una clasificación definida aún. Sin embargo, si tenemos en cuenta el período posterior al Renacimiento, podríamos organizarlos en dos tipos: clasicistas y vanguardistas.

Movimientos clasicistas

El clasicismo nació como un movimiento estético, cultural e intelectual en la Edad Moderna occidental, es decir, del siglo XVII al XVIII.

Este movimiento intentó apegarse lo máximo posible a los períodos de nacimiento del arte de la Antigua Grecia y Roma. Por esta razón, intentó recuperar las bases artísticas y filosóficas de la antigüedad.

En el caso del clasicismo literario, este tenía un estilo de escritura que imitaba los temas y las formas literarias antiguas, especialmente a los autores grecorromanos. Obras como “La Poética”, de Aristóteles, y “Sobre lo sublime”, de Longinus, fueron algunas de las guías para este movimiento.

La comedia, la tragedia, la sátira, la oda y la épica, entre otras formas grecorromanas, permitieron a los autores clasicistas escribir sobre lo “real”. Los expertos afirman que los movimientos clasicistas surgieron como consecuencia del barroco, ya que se enfocaban en la grandeza y la armonía.

Movimientos vanguardistas

Aquí entran todos los movimientos que rompieron voluntariamente con los patrones literarios establecidos en su momento, es decir, fueron revolucionarios para su tiempo y tenían como premisa principal a la innovación. 

Debido a que violaron las convenciones aceptadas hasta ese entonces, los vanguardistas literarios se propusieron crear nuevos estilos e introducir temas que hasta el momento se consideraban prohibidos o “no aceptados”. 

Los autores de estos movimientos se asumían a sí mismos como autónomos, y buscaban sacar a flote la sensibilidad de los lectores tradicionales y desafiar la ideología de la clase dominante (burguesía).

Estos artistas rechazaban los criterios estéticos convencionales y se propusieron impulsar la sociedad de forma más rápida hacia el futuro. 

La primera parte de estos movimientos se inició a partir del siglo XIX, y se extendieron hasta fines de la década de 1930.

La segunda etapa de la radicalización de la innovación literaria tuvo lugar a fines del siglo XX, y aceleró la adopción del modernismo histórico. 

Principales movimientos literarios (línea temporal)

A continuación, encontrarás los movimientos literarios que responden a los contextos históricos más significativos del mundo. Algunos de ellos fueron nombrados por sus propios creadores, mientras que otras categorías aparecieron varios siglos después de los períodos en cuestión.

Antes de describir los movimientos impulsados por la literatura, echaremos un vistazo a los períodos clásico y medieval, los cuales sirvieron de influencia para el gran abanico de corrientes literarias que surgieron siglos después.

Período clásico o Clasicismo (siglo V a.C. al siglo V d.C.)

Aunque el período clásico de la literatura no es considerado un movimiento en sí, su mención es importante debido a que sentó las bases y estructuras para el desarrollo de la literatura en el mundo occidental. En este período, destacan la búsqueda del equilibro en el estilo y las formas literarias.

Las obras griegas más emblemáticas de este período son “La Odiseay “La Ilíada, de Homero. Además, fue la época de los escritores y filósofos griegos más importantes de Occidente.

Los pensadores griegos dieron vida a muchas de las ideas políticas que rigen el orden social actual en nuestro mundo. Hablamos de Aristóteles, Sófocles, Platón y Sócrates, entre otros. 

En el período clásico también destaca la influencia de poetas romanos como Ovidio, Virgilio, Lucrecio y Horacio, y los escritos filosóficos del emperador Marco Aurelio. La retórica romana fue impulsada por Quintiliano y Cicerón.

También abarca la influencia del cristianismo en la literatura, de la mano de escritores como San Agustín, San Cipriano y San Jerónimo. Este último fue el responsable de compilar la “Biblia”, y a partir de allí, el cristianismo se expandió por toda Europa.

El período clásico culmina con la caída del Imperio Romano, en el año 476 d.C.

Período medieval (siglo V d.C. al siglo XV)

Tras la caída del Imperio Romano, comenzó una nueva ola literaria que se propagó en toda Europa y significó la aparición de las lenguas romances que conocemos hoy en día. Debido a la gran influencia del clero católico en este período, los textos producidos estaban enfocados en lo religioso y teológico.

Aunque es complejo establecer un análisis general de este período debido a su magnitud temporal, existen características comunes entre las obras. Por ejemplo, el anonimato de los autores fue una constante, mientras que el recurso más utilizado fue el verso recitado

Debido a la estructura teológica que acompañaba a las obras, su objetivo era plenamente educativo y enfocado a la moralidad. Sin embargo, las obras también se hicieron sentir entre los lectores de la Edad Media. El romance y la fábula fueron estilos ampliamente utilizados.

La oralidad fue una de las características más importantes de la literatura medieval, mientras que la lírica popular y la poesía épica fueron los recursos más comunes para difundirla. El Libro del Buen Amor, La Celestina y el Poema del Mío Cid, son algunas de las obras más representativas de la literatura medieval. 

Por su parte, entre los autores destacados del período destacan Chretin de Troyes (Francia), Marie de France (Francia), Abelardo (Francia), Piers Plowman (Inglaterra), William Langland (Inglaterra), y Bocaccio (Italia).

Renacimiento (Siglo XV al XVI)

Muchos autores consideran que el Renacimiento dio lugar al movimiento literario más importante de la historia. En esta época destacaron algunas de las mejores obras y autores más importantes del mundo. De hecho, muchos libros de este período son considerados íconos literarios en pleno siglo XXI.

Se cree que el Renacimiento nació en Italia, y posteriormente se extendió hacia España, Francia e Inglaterra. En esencia, este período estuvo marcado por un creciente interés en los textos y la cultura grecorromana, en gran medida por el advenimiento de la imprenta en 1440 y la pérdida de influencia del clero en la sociedad.

Las obras literarias del Renacimiento destacan por una liberación del pensamiento, el cual estuvo adoctrinado por el catolicismo durante siglos.

Además, se prioriza el antropocentrismo, el humanismo y la filosofía vuelve a formar parte de la cotidianidad, esta vez, a servicio de los cristianos.

La época Victoriana, que transcurrió entre 1558 y 1603, vio llegar las primeras obras de Shakespeare. La Novela Picaresca, la Lírica y los Tratados, fueron algunas de las principales expresiones literarias.

Otros autores destacados incluyen Fray Luis de León, Garcilaso de la Vega y Santa Teresa de Jesús.

Barroquismo (Siglo XVII)

Como movimiento literario, el Barroquismo nace en Europa, pero tuvo mayor influencia en España y, posteriormente, en América Latina, debido al colonialismo.

Muchos analistas consideran que se trata de un período donde se prolongó la literatura renacentista, debido a que los temas estaban asociados al período clásico y se inspiró en algunas formas literarias del Renacimiento. 

Sin embargo, el Barroquismo supuso la llegada de nuevas y más complejas formas literarias.

El movimiento se desarrolló en medio de importantes conflictos políticos y religiosos, especialmente entre los absolutistas y los burgueses, quienes comenzaron a implantar su visión capitalista.

Los textos del Barroquismo estuvieron marcados por una visión pesimista de la sociedad, la pérdida de fe y el dramatismo. De hecho, el dramatismo abarca temas como la locura, la tortura y el suicidio. 

Asimismo, surge el culteranismo como corriente literaria, un arte poético en el que predominan las metáforas, la mitología y las imágenes, y el conceptismo, que tuvo a la prosa como su recurso principal para expresar conceptos profundos sobre la vida y la sociedad.

El teatro, la novela utópica y la poesía bucólica tuvieron su desarrollo gracias a este movimiento.

Algunos artistas destacados de este movimiento fueron Francisco de Quevedo, Miguel de Cervantes y Calderón de la Barca. La Fábula de Politemo y Galatea, y “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”, destacan como obras características del Barroquismo.

Neoclasicismo (Siglo XVII y XVIII)

Se trata de uno de los movimientos literarios más populares de la historia, y su mayor impacto tuvo lugar entre la década de 1700 y principios de 1800 (Siglo de las Luces).

También conocido como período neoclásico, este movimiento se enfocó en reflejar las ideas, el estilo y el pensamiento artístico de la Antigua Grecia y Roma.

Surgió en Italia, tras el redescubrimiento de “La Poética” de Aristóteles por parte de autores como Francesco Robortello y Giorgio Valla, quienes plasmaron los conceptos grecorromanos en la poesía épica.

Sin embargo, fueron los autores franceses quienes se alinearon para crear un movimiento organizado durante el siglo XVII.

El Neoclasicismo fue especialmente popular entre 1700 y 1750 en Inglaterra, cuando Alexander Pope se dedicó a traducir los textos de Homero y los emuló a través de la poesía. Algunos autores destacados son: Pierre Corneille (tragedia francesa), Jean Racine (dramaturgia) y Jean-Baptiste Molière (comedia clásica).

Dante Alighieri, poeta italiano, es un caso inusual dentro del Neoclasicismo. “La Divina Comedia”, su poema épico más notable, es considerado por muchos expertos como una de las bases del movimiento clasicista, aunque su publicación se produjo varios siglos atrás (1307). La Divina Comedia está inspirada en la “Eneida”, de Virgilio. 

Los temas más importantes tratados por los libros clasicistas fueron la ley, la lealtad, la integridad, la lógica, la emoción contenida, la perfección, la estructura clara, la sencillez y la simetría. El Neoclasicismo llegó a Europa de la mano de la Ilustración, por lo que el intelectualismo y la razón fueron sus baluartes.

Romanticismo (Siglo XVIII)

Este movimiento tuvo su origen en la década de 1770 en Inglaterra, Alemania y Francia, y posteriormente se expandió al resto de Europa durante el siglo XIX. 

Entre los principales temas abordados por el Romanticismo destaca la emoción y el sentimentalismo, expresados a través de relatos fantásticos. Los temas preindustriales destacan en este período gracias a la influencia de los mitos y las leyendas. 

Durante el Romanticismo, el individualismo subjetivo y la búsqueda de identidad ganan terreno, especialmente para criticar la necesidad de la burguesía de convertir el arte en mercancía. 

La estética de los autores se inspiró mayormente en los géneros literarios grecolatinos, mientras que los recursos preferidos de los autores de este movimiento fueron la lírica, el drama, los artículos periodísticos y las novelas autobiográficas. 

El intimismo de las emociones, la evasión de la razón, la libertad y el subjetivismo son algunas de las características más importantes de los autores románticos. Aquí, la literatura busca trascender la necesidad de lucro y pasa a representar una necesidad creativa con fines educativos

Los escritores más notables del movimiento son: Gustavo Adolfo Bécquer (Rimas y Leyendas), Mary Shelley, José de Zorrilla, y Víctor Hugo, el gran poeta romántico.

El Romanticismo inspiró la creación de otros géneros, como la novela gótica, la novela histórica, el cuadro de costumbres y el simbolismo de Edgar Allan Poe

Realismo (Siglo XIX al XX)

Durante la segunda mitad del siglo, se produce un cambio de temática y estilo dentro del mundo literario.

El interés en los autores románticos se desvanece progresivamente y surge el Realismo en medio de la industrialización y el dominio de la burguesía. Nació cerca de 1870, y se prolongó hasta la década de 1900.

El subjetivismo desaparece por completo de los textos, al igual que los relatos fantásticos y sentimentales.

En lugar de ello, los autores buscan representar las experiencias cotidianas tal y como ocurren en la vida real. En lugar de romantizar o dramatizar las historias, los autores buscan contarlas con la mayor veracidad posible.

El realismo tuvo su nacimiento en Francia, donde fueron publicadas múltiples novelas y periódicos.

Honoré de Balzac es quizá el representante más importante del movimiento, gracias a sus observaciones precisas del orden social. Mientras que Gustave Flaubert se encargó de establecer la técnica narrativa de este período. 

Otros autores importantes del movimiento son: Daniel Defoe, Samuel Richardson, George Moore, Arnold Bennett, Mariano José de Larra y Benito Pérez Galdós, entre otros. 

Modernismo (Siglo XX)

El Modernismo se desarrolló entre 1870 y 1940 en Norteamérica y Europa, y es considerado el movimiento literario de mayor trascendencia en el siglo XX. Su foco se estableció en la filosofía, la ciencia y el arte, entre otros elementos creativos, para analizar la experiencia humana. 

La poesía y la prosa fueron los principales medios de expresión de sus autores, quienes destacaron por su amplio deseo de renovar las estructuras literarias establecidas en medio de un mundo transformado por la industrialización y la urbanización. 

El conformismo no existe en este movimiento, y algunos de sus temas principales incluyen el rechazo a la sociedad, el individualismo, la evasión de tiempo y espacio, y la búsqueda de la belleza a través de la idealización de los sentimientos y la mujer.

En este punto, la melancolía y el erotismo aparecen para realzar la vitalidad de las obras y escapar de la rutina diaria.

Algunas de las grandes obras del Modernismo estuvieron influenciadas por los trabajos de Sigmund Freud y Ernst Mach. En el ámbito filosófico, las teorías de Friedrich Nietzsche pusieron en contexto la diferencia entre el tiempo científico y la concepción humana del tiempo.

Pese a que el modernismo literario se asocia a obras previas a la Primera Guerra Mundial, lo cierto es que este evento bélico desencadenó una pérdida de la fe en la humanidad por parte de los autores. La sensación de desilusión y pérdida fue crucial en los relatos de ficción estadounidenses del momento.

El poeta Rubén Darío es considerado la máxima figura del modernismo literario, y sus obras trazaron el camino para las nuevas generaciones de poetas. 

Vanguardismo (Siglo XX)

El vanguardismo nace durante las primeras décadas del siglo XX, específicamente durante la Primera Guerra Mundial (1914 a 1918).

La principal característica del movimiento incluye una transformación de la literatura establecida mediante la libertad de expresión y la originalidad como máxima premisa, incluso por encima de la propia realidad.

En este período, el simbolismo y la subjetividad rigen las obras, y el movimiento también presenta un rechazo general hacia la retórica y sus formas. Aunque se le considera un movimiento, es realmente imposible agrupar todas las obras bajo una misma categoría debido a sus diferencias.

Entre los escritores más importantes del vanguardismo literario destacan Pablo Neruda, César Vallejo, Octavio Paz, Julio Cortázar, Frank Kafka, Thomas Mann, Ernest Hemingway y Roberto Bolaño.

Posvanguardismo (Mediados del siglo XX)

El Posvanguardismo se opone al idealismo vanguardista a través de un enfoque que busca retornar a la realidad. Surgió como tendencia en la década de 1940, cuando comenzaron a aparecer nuevos nombres en la literatura de Hispanoamérica. 

A partir del año 1950, quedan atrás los modelos clasificados como “ismos”, y se intenta evitar la adopción de cualquier movimiento europeo a fin de desarrollar la poesía en América Latina. La apropiación de la cultura y el entorno también fueron aspectos notables de estos autores.

Para los promotores de este movimiento, la estética no es tan importante como el contenido, y las poesías están centrados en los aspectos más genuinos de vida cotidiana, a diferencia de las poesías vanguardistas que buscaban evadir la realidad.

La conciencia social de los autores es una constante, y sus textos representan una crítica a la sociedad y el entorno que los rodea. Muchas veces, esta crítica está acompañada de un humor pesimista sobre los logros sociales de sus gobiernos.

Los autores más notables del Posvanguardismo eran afectos al surrealismo y el existencialismo. Octavio Paz, Federico García Lorca, Rafael Alberti y Nicanor Parra son algunos de los representantes más notables del movimiento.

Posmodernismo (finales del siglo XX)

Mientras que la literatura modernista se enfocó en el arte, la filosofía y la ciencia para analizar la experiencia humana, el posmodernismo prioriza la intertextualidad y la fragmentación.

Aquí se mantiene la necesidad de experimentar con las estructuras narrativas y el estilo, abriendo paso a una redefinición del concepto de sociedad.

Muchas obras de este período rechazan el concepto de “verdad absoluta” y exponen el desencanto social de la época posterior a la Segunda Guerra Mundial.

A raíz de esta necesidad de innovación surgen otras vertientes importantes dentro del movimiento, como el Realismo Mágico, la Literatura Feminista, la Novela Posmoderna y el Teatro del Absurdo. 

En la década de 1990, Latinoamérica fue el centro de la experimentación de la posmodernidad literaria, con exponentes como Rafael Humberto Moreno-Durán, Ricardo Piglia, José Emilio Pacheco y José Balza, entre otros autores que establecieron una línea delgada entre los ensayos y la ficción discursiva.

Los escritores más notables de la época fueron Gabriel García Márquez, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Samuel Beckett, Albert Camus, Simone de Beauvoir, Umberto Eco, Guillermo Cabrera Infante y Elsa Morante.

Por su parte, “Rayuela”, “Tres tristes tigres”, “Lo demás es silencio” y “En el nombre de la rosa”, son libros destacados de este movimiento.

Esperamos que te hayas llevado una idea clara de los movimientos literarios y sus características. Entenderlos en su complejidad es importante para quienes desean estudiar la literatura en profundidad o dedicarse al oficio de la escritura.

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Fuentes:

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